Los cabellos de la peli-castaño,
pelirroja, se veían perfectos en aquel peinado. Los movimientos de la chica
hacían que su cuerpo se vea excelente en aquel vestido, como si hubiera nacido
para calzar en él. Y ella reía, reía como si se estuviera burlando de los
demás. Parecía que le gustaba ver como todos la admiraban, por primera vez en
su vida por algo más que no fuera su inteligencia, un tanto terca. Odio era lo
que sentía en aquél momento. ¿Quién la había mandado a tener una re
construcción facial para aquél baile? Todas las miradas estaban encima de ella,
y no solo por parecerse algo así a una muñeca si no porque su pareja era algo
así como un "Max-Steel", aquellos jueguetes muggles que hacían de
pareja de las llamadas "Barbies". Ni que fuera demasiado bonita,
Hermione seguramente había hechizado a Victor para que la invitase. ¿A caso
aquél chico estaba ciego? Granger era una estúpida muggle intentando entrar en
un mundo donde nunca seria aceptada, aunque tuviese las mejores calificaciones.
Y había que agregarle que la castaña estaba disfrutando todo aquello, ser el
centro de atención por una vez en su vida, pero me estaba quitando lo que yo
quería. Cualquiera que me mirase esa noche sabría quién era la verdadera mujer
entre las dos, claramente.
Draco me tomó del brazo para
dirigirnos a la pista de baile. El rubio de Slytherin estaba tan elegante como
despampanante. Cualquier chica que lo mirase podría derretirse delante de él,
su sonrisa traviesa siempre presente en su rostro era como una invitación a:
"Vengan a mi chicas." Habíamos decidido ir juntos al baile porque no
queriamos ir con otras personas que nos merecieran menos. El estaba a mi altura
y yo estaba a la de él ¿Para que rebajarnos a patéticos? Además teníamos la
siempre compañía de Vicent y Goyle, el duo que jamás se separaba del rubio. A
pesar de que Malfoy casi siempre mantenía una expresión seria delante de
cualquier situación hoy estaba distinto. Parecía divertirse y eso me divertía a
mi. Aunque me molestaba toda aquella atención que él le prestaba a la
Gryffindor, ni me importaba que fuera para molestarla o burlarlse de ella, que
la viera tanto me ponía de los nervios. ¿Es que ella siempre quería ganarme en
todo? ¿No se había dado cuenta que era IMPOSIBLE? Claramente, era imposible. Le
sonreí a Malfoy cuando me hizo girar para luego abrazarlo por el cuello. Él era
algo así como mi mejor amigo, al cual podría siempre confiarle todo. Era
evidente que de mi parte había algo más que eso y a él le gustaba jugar conmigo
cuando se trataba de aquel tema. Tampoco quería ser conocida como la chica de
Malfoy, y el tampoco quería que eso fuera así. Draco Malfoy y Pansy Parkinson,
mejor separados que juntos. Una pareja explosiva.
Y en el instante en que comencé a
bailar con mi compañero, intentando despreocuparme de la vida fue cuando vi a
aquella rubia que hizo que mi vida cambiara por unos segundos. En unos
instantes ya tenía todo un plan, quizás no era el mejor y no heriría
directamente o demasiado, pero si era un buen comienzo. Una manera de empezar a
destrozar la vida ajena. Próxima víctima: Hermione Granger. Sonreí con malicia,
tendría todo el torneo de los tres magos para cumplirlo, debía pensar con
detenimiento que haría y cuando, pero ahora estaba en al baile y debía terminar
de pasarla bien, además de acaparar otras miradas. Obviamente, ya lo habíamos
hecho y cuando digo "habíamos", me refiero a mi acompañante tanto
como a mi. Los rumores corrían en los pasillos como si fueran pequeñas arañas
intentando esconderse de la lluvia. No me molestaba, para nada, mientras más se
hablase de mi, mejor. Crabbe y Goyle aparecieron en un cerrar y abrir de ojos.
Malfoy soltó mi cintura para poder hacer una pequeña ronda de cuatro y hacer el
intento de bailar todos juntos. Y digo hacer el intento porque Vicent y Gregory
estaban tan gordos que no se podían ni mover. A veces me daba asco la manera de
alimentarse de aquellos chicos, pero que más daba, eran unos estúpidos que
acaparaban todas las consignas que le dabas. Eran algo así como las personas
más manejables del planeta entero.
Miré con desprecio cuando Granger
pasó por nuestro lado. Malfoy acaparó la oportunidad para burlarse de ella
aunque no le salió casi nada coherente. - Oye Granger, que suerte que hayas
encontrado solución a tu rostro- su sonrisa malvada y traviesa se esfumó
luego de decir aquellas palabras. Pegué su hombro con fuerza. - Que estúpido
Draco -tensé la mandíbula. La gryffindor sonrió con superioridad, como
si todo el mundo la amase y siguió su camino. El rubio se frotó el hombro, en
donde le había pegado momentos antes y me miró de mala gana. - ¿Qué suerte que
hayas encontrado solución a tu rostro? ¿A caso le has dicho un piropo?
-. Malfoy se rió y sabía más que nadie que se reía de mi, de mi chinche. - Eres un
estúpido- volví a repetir para escuchar que él me contestaba - Un estúpido que
te encanta.
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