jueves, 3 de noviembre de 2011

Personificando a Pansy Parkinson

# Harry Potter y el cáliz del fuego.


Los cabellos de la peli-castaño, pelirroja, se veían perfectos en aquel peinado. Los movimientos de la chica hacían que su cuerpo se vea excelente en aquel vestido, como si hubiera nacido para calzar en él. Y ella reía, reía como si se estuviera burlando de los demás. Parecía que le gustaba ver como todos la admiraban, por primera vez en su vida por algo más que no fuera su inteligencia, un tanto terca. Odio era lo que sentía en aquél momento. ¿Quién la había mandado a tener una re construcción facial para aquél baile? Todas las miradas estaban encima de ella, y no solo por parecerse algo así a una muñeca si no porque su pareja era algo así como un "Max-Steel", aquellos jueguetes muggles que hacían de pareja de las llamadas "Barbies". Ni que fuera demasiado bonita, Hermione seguramente había hechizado a Victor para que la invitase. ¿A caso aquél chico estaba ciego? Granger era una estúpida muggle intentando entrar en un mundo donde nunca seria aceptada, aunque tuviese las mejores calificaciones. Y había que agregarle que la castaña estaba disfrutando todo aquello, ser el centro de atención por una vez en su vida, pero me estaba quitando lo que yo quería. Cualquiera que me mirase esa noche sabría quién era la verdadera mujer entre las dos, claramente.

Draco me tomó del brazo para dirigirnos a la pista de baile. El rubio de Slytherin estaba tan elegante como despampanante. Cualquier chica que lo mirase podría derretirse delante de él, su sonrisa traviesa siempre presente en su rostro era como una invitación a: "Vengan a mi chicas." Habíamos decidido ir juntos al baile porque no queriamos ir con otras personas que nos merecieran menos. El estaba a mi altura y yo estaba a la de él ¿Para que rebajarnos a patéticos? Además teníamos la siempre compañía de Vicent y Goyle, el duo que jamás se separaba del rubio. A pesar de que Malfoy casi siempre mantenía una expresión seria delante de cualquier situación hoy estaba distinto. Parecía divertirse y eso me divertía a mi. Aunque me molestaba toda aquella atención que él le prestaba a la Gryffindor, ni me importaba que fuera para molestarla o burlarlse de ella, que la viera tanto me ponía de los nervios. ¿Es que ella siempre quería ganarme en todo? ¿No se había dado cuenta que era IMPOSIBLE? Claramente, era imposible. Le sonreí a Malfoy cuando me hizo girar para luego abrazarlo por el cuello. Él era algo así como mi mejor amigo, al cual podría siempre confiarle todo. Era evidente que de mi parte había algo más que eso y a él le gustaba jugar conmigo cuando se trataba de aquel tema. Tampoco quería ser conocida como la chica de Malfoy, y el tampoco quería que eso fuera así. Draco Malfoy y Pansy Parkinson, mejor separados que juntos. Una pareja explosiva.

Y en el instante en que comencé a bailar con mi compañero, intentando despreocuparme de la vida fue cuando vi a aquella rubia que hizo que mi vida cambiara por unos segundos. En unos instantes ya tenía todo un plan, quizás no era el mejor y no heriría directamente o demasiado, pero si era un buen comienzo. Una manera de empezar a destrozar la vida ajena. Próxima víctima: Hermione Granger. Sonreí con malicia, tendría todo el torneo de los tres magos para cumplirlo, debía pensar con detenimiento que haría y cuando, pero ahora estaba en al baile y debía terminar de pasarla bien, además de acaparar otras miradas. Obviamente, ya lo habíamos hecho y cuando digo "habíamos", me refiero a mi acompañante tanto como a mi. Los rumores corrían en los pasillos como si fueran pequeñas arañas intentando esconderse de la lluvia. No me molestaba, para nada, mientras más se hablase de mi, mejor. Crabbe y Goyle aparecieron en un cerrar y abrir de ojos. Malfoy soltó mi cintura para poder hacer una pequeña ronda de cuatro y hacer el intento de bailar todos juntos. Y digo hacer el intento porque Vicent y Gregory estaban tan gordos que no se podían ni mover. A veces me daba asco la manera de alimentarse de aquellos chicos, pero que más daba, eran unos estúpidos que acaparaban todas las consignas que le dabas. Eran algo así como las personas más manejables del planeta entero.

Miré con desprecio cuando Granger pasó por nuestro lado. Malfoy acaparó la oportunidad para burlarse de ella aunque no le salió casi nada coherente. - Oye Granger, que suerte que hayas encontrado solución a tu rostro- su sonrisa malvada y traviesa se esfumó luego de decir aquellas palabras. Pegué su hombro con fuerza. - Que estúpido Draco -tensé la mandíbula. La gryffindor sonrió con superioridad, como si todo el mundo la amase y siguió su camino. El rubio se frotó el hombro, en donde le había pegado momentos antes y me miró de mala gana. - ¿Qué suerte que hayas encontrado solución a tu rostro? ¿A caso le has dicho un piropo? -. Malfoy se rió y sabía más que nadie que se reía de mi, de mi chinche. - Eres un estúpido- volví a repetir para escuchar que él me contestaba - Un estúpido que te encanta.








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