domingo, 25 de septiembre de 2011

Tolero que me mires.

El reflejo me sonrió, mostrándome algo parecido a lo que yo llamaba "perfección". Cabello liso, delicado, ojos brillantes, despiertos, sonrisa divertida y nariz perfecta. Muy poco sabían de las ojeras que existían debajo del maquillaje, o que años atrás había usado ortodoncia, o que acababa de planchar mi cabello. Como tampoco de todas las tasas de café que había tomado esa mañana. La razón principal de esto es que el aspecto físico es el que invita a conocer a una persona, es con la imagen que se quedan los demás. Los prejuicios son inevitables dentro de ésta sociedad, por eso tolero que me mires. Tengo mucho que ocultar pero poco que puedas adivinar.

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