Es difícil triunfar sin esfuerzo, es difícil querer brillar sin preocupación. Puede que haya veces que siento que no tengo ni un gramo de ganas de hacer nada, que no tenga ganas de estudiar o no tenga ganas de tomar las responsabilidades que debería, pero tengo que hacerlo de todos modos. Tengo que estudiar si quiero aprobar, tengo que tomar mis responsabilidades para poder ser una persona madura y responsable de mis actos. Tengo que preocuparme por mis cosas y por mis actitudes para mostrar una buena imagen de mi, tengo que ser una chica educada ante todo y ser capaz de todo lo posible... Soy capaz de todo pero me falta, me falta ese toque para cumplirlo.
Los nervios de un antes de rendir son una de las peores sensaciones que puede haber en el mundo, tener que estudiar a pesar de que el año escolar haya terminado es solo culpa mía. Es culpa total y completamente mía por el hecho de que si yo hubiera estudiado durante el año no lo estaría haciendo ahora, no estaría sufriendo estos nervios ni estaría con ganas de mandar todo a la mismísima China.
Entonces... Todo lo que hago y todo lo que tengo que hacer es mejor tomarlo con un poco más de responsabilidad para después disfrutar de mis no errores, no como ahora, que tengo que cumplir mis obligaciones y las consecuencias de no haberlo hecho durante el año.

No hay comentarios:
Publicar un comentario